Hoy vamos a hablar de la figura del intérprete social. En otras entradas de nuestro blog abordamos el papel del intérprete en el ámbito de asilo y refugio y os explicamos cómo es trabajar con personas migrantes o que buscan protección internacional, hablando de los procesos o de las barreras que deben superar para optar al estatus de refugiado.

En esta nueva publicación, nos gustaría compartir y ampliar un poco más la información sobre la labor social de los intérpretes de idiomas. La población general conoce y valora el trabajo del intérprete de conferencias. Sin embargo, al intérprete social, que es una figura profesional que está mucho más presente en el día a día, no se le otorga la misma importancia.

El intérprete social en asilo y refugio.

En VOZE nos centramos desde hace bastante tiempo en la interpretación en ONG para ayudar a cientos de refugiados que realmente necesitan ser escuchados. El intérprete social de Voze presta su voz para garantizar la comunicación entre dos interlocutores. Sin su asistencia, no podrían entenderse de otra forma debido a barreras lingüísticas y culturales.

Sin embargo, debido a la creciente interconexión entre naciones y a la globalización, se ha observado que el número de migrantes forzosos en busca de asilo y refugio ha aumentado, así como la necesidad de la figura del intérprete social para poder comunicarnos en otros idiomas, incluso en nuestra propia comunidad. Esto conlleva un impacto en nuestro entorno, en el que encontramos cada vez más espacios multiculturales y multilingües. Espacios de enriquecimiento cultural mutuo, pero también focos de posibles conflictos debido a diferencias culturales.

Es aquí donde el intérprete social juega un papel fundamental, haciendo de vehículo, no solamente entre lenguas, sino también entre culturas. Pero su rol puede ser tan diverso como complejo, lo que nos dificulta definir y acotar el papel, la implicación y la importancia del intérprete social. En su lugar, encontramos un amplio abanico de acepciones que pueden dar significado al término intérprete social.

La interpretación social puede ser concebida en términos generales como una rama más de la interpretación, como por ejemplo la interpretación administrativa, sanitaria, jurídica… Sin embargo, el intérprete social cuenta con un componente humano que colabora con un compromiso social.

El círculo de Voze: de solicitante de asilo a intérprete social.

En VOZE, todos nuestros intérpretes de idiomas colaboran en ese compromiso social, además de recibir una formación continúa sobre cómo desempeñar adecuadamente su papel de intérprete social. Ese compromiso al que nos hemos adherido desde la fundación de la empresa, es lo que denominamos el círculo de VOZE, donde nuestros intérpretes de idiomas ayudan a migrantes en su proceso de solicitud de protección internacional. Una vez que estos ya dominan el idioma, Voze les da acceso a una formación gratuita para que aprendan a convertirse en un intérprete social y pasen a formar parte de nuestro equipo. En el futuro, ellos podrán, a su vez, ayudar a otros solicitantes de asilo.

Ese compromiso social del intérprete de idiomas puede ser variado y manifestarse de diferentes maneras.  A veces, incluso puede suponer conflictos morales para el intérprete social. Eso es debido a que el intérprete social se considera un mediador lingüístico e intercultural que hace posible la comunicación entre individuos que no comparten la misma lengua. Es un participante activo en el proceso comunicativo y se ve obligado a ofrecer aclaraciones sobre determinados términos, actitudes o expresiones, para evitar malentendidos. Aquí se da entonces una de las diferencias que vamos a encontrar entre las demás ramas de la interpretación, donde el intérprete de idiomas mantiene una distancia tanto emocional como física de la conversación que se desarrolla, siendo así una figura en segundo plano, mientras que el intérprete social se implica más a nivel personal en el proceso.

Mediador intercultural o intérprete social.

En el caso de la interpretación social, las aclaraciones culturales suelen ser requeridas con frecuencia y la lucha interna del intérprete social suele ser mucho más difícil de lidiar que en otras circunstancias. ¿Intervenir o no? ¿Empatizar o no? ¿Acercarse o no? La carga emocional del intérprete social también será mucho más elevada que en el caso de un intérprete de idiomas especializado en conferencias o en las finanzas, ya que día tras día pasan horas escuchando relatos muy dolores y sistemáticamente ven cómo se rechazan las solicitudes de protección internacional de sus compatriotas.

Por ello, son muchas las aptitudes que desarrolla el intérprete social. Algunas de ellas son la constante puesta en práctica del código ético, la empatía moderada y la capacidad para identificar y explicar las diferencias culturales de su entorno. El intérprete social también desarrolla un gran sentido de la adaptabilidad, además de saber reaccionar ante posibles malentendidos. Sin embargo, podemos destacar por encima de todo la habilidad emocional que debe desarrollar ese intérprete social, ya que debe oír y transmitir los relatos que comparten las personas beneficiarias del programa de protección internacional., empatizando con ellos sin perder nunca ni la neutralidad ni la fidelidad.

No podemos olvidar la necesidad constante de seguir estudiando, leyendo y poniéndose al día, ya que las temáticas a las que se enfrenta un intérprete social son muy variadas. Se requiere así, un bagaje y formación profundos. El intérprete social debe saber reconocer documentos jurídicos, administrativos, médicos, académicos, etc. y tener presente el vocabulario y las tipologías textuales correspondientes, a la vez que ser capaz de hacer llegar dicha terminología a un idioma en el que es muy posible que esa palabra no exista.

Impacto psicológico en el intérprete social.

El intérprete social escucha y reproduce en primera persona a diario, relatos llenos de violencia, desgracias y dolor. Debe lidiar entre su lado más humanitario y su lado profesional, evitando que estas historias le afecten en demasía. El intérprete social debe, además, respetar su código ético profesional y garantizar la confidencialidad de las sesiones. Por lo tanto, no puede compartir con personas de su confianza las historias de sufrimiento que ha oído para intentar liberarse de parte de esa carga emocional.

A pesar de ese impacto emocional que debe soportar un intérprete social, su labor en la sociedad es esencial. Son los profesionales que facilitan el acceso a servicios básicos como la sanidad, la educación o la justicia a todas aquellas personas que han llegado a un país nuevo huyendo de la miseria y la guerra sin hablar el idioma ni conocer la cultura.

Si eres una entidad sin ánimo de lucro o un organismo público y trabajas con migrantes y solicitantes de protección internacional, ponte en contacto con nosotros y te explicaremos en detalle el servicio de intérprete social presencial, telefónico y por videoconferencia de Voze.