Aprovechando que esta semana ha sido el día del trabajador, en Voze, queremos comentar y defender la figura del intérprete profesional. Aunque en nuestro país aún queda un largo camino por recorrer, hoy, queremos recordaros que un intérprete profesional es aquel que tiene un elevado conocimiento y formación tanto en sus lenguas de trabajo como en la cultura y contexto en el que se realiza dicho trabajo; pues, ser bilingüe no es sinónimo de ser intérprete profesional.

¿Puede una persona bilingüe ser considerada un intérprete profesional?

No. El intérprete profesional tiene que tener una formación especializada. Como afirma Pöchhaker (2002) no basta con tener un buen conocimiento de las lenguas ya que, el intérprete profesional, debe estar formado tanto en traducción e interpretación como en mediación intercultural.

Existen muchas diferencias entre el intérprete profesional y una persona bilingüe. Pero, ¿cuál es el mayor problema? Si uno se para a leer la mayoría de las ofertas de trabajo de intérprete que hay en España, se dará cuenta de que actualmente no piden un máster o una especialización, simplemente buscan gente con años de experiencia en el sector, es decir, personas bilingües o, simplemente, se conforman con intérpretes ad hoc.

¿Qué diferencia al bilingüe del intérprete profesional? Una persona bilingüe no tiene por qué atenderse a un código de conducta, pues, al no haber recibido ningún tipo de formación puede cometer fallos como introducir en una interpretación una opinión propia, dejarse llevar por la amistad, compasión o familiaridad con un cliente, etc. Las personas bilingües no tienen por qué estar preparadas para hacer de puente y, por ello, en la mayoría de los casos, el mensaje llega incompleto.

El intérprete profesional, en cambio, está formado y especializado tanto lingüística como culturalmente, conoce el código de conducta del intérprete y lo sigue de manera fiel. Esto, garantiza que el mensaje llegue al cliente siempre de forma completa (sin omisiones), neutral y confidencial.

El hecho de que en nuestro país dejen realizar el trabajo de un intérprete profesional a una persona bilingüe o a un intérprete ad hoc hace que el trabajo del intérprete profesional pierda valor y no tenga el prestigio que se merece. Si prestamos atención a otros sectores veremos que esto es diferente. Por ejemplo: una persona que ha estudiado o tiene conocimientos de derecho, no puede ejercer de abogado ya que se necesita el máster de abogacía. En cambio, una persona que domine varios idiomas puede considerarse intérprete profesional.

Y nosotros nos preguntamos ¿cómo es posible que, en un país como el nuestro en el que en los últimos años han llegado una gran cantidad de personas de distintas nacionalidades, no se le dé el valor que se merece a la figura del intérprete profesional? Los nuevos inmigrantes traen sus culturas y sus lenguas provocando limitaciones en la comunicación interlingüística. Esta problemática se está solucionando a base de personas bilingües, pero esto no puede seguir así: hay que exigir nuevas soluciones.

interprete-profesional

¿Cómo buscar una solución para la figura del intérprete profesional?

Ser un intérprete profesional ya no es excusa. España es el país de la UE que cuenta con más facultades o estudios de traducción e interpretación; en concreto, existen más de 40 centros. Además, existe una gran variedad de congresos, másteres especializados y seminarios que se ofertan cada año (por ejemplo: en Voze ofrecemos muchos talleres y seminarios a los que podéis apuntaros).

¿El mayor problema? En España seguimos utilizando voluntarios, familiares o acompañantes que realizan las labores de interpretación cuando contamos con intérpretes profesionales que evitarían que una interpretación mala o defectuosa privara a las minorías de sus derechos.

Desde Voze queremos hacer un llamamiento y concienciar a todas las personas de la importancia que tiene la figura del intérprete profesional. No sólo son intérpretes las personas bilingües, como hemos dicho, detrás de cada intérprete profesional hay mucho más, hay un conocedor de lenguas, de culturas y hay un mediador. Como Saloua Laghrich (2004) afirma «¿Es traductor-intérprete el mediador? Por supuesto que sí, pero creo que es algo más; es intérprete de lenguas y lenguajes, verbales y no verbales».

Esta profesión es más que necesaria en el mundo globalizado en el que vivimos. Quizá, deberían crear un colegio oficial de intérpretes como en otros países europeos (Reino Unido) que regulara y profesionalizara el trabajo del intérprete profesional en España. Lo que sí tenemos que tener claro es que detrás de Voze no hay un Google Translator, hay un gran equipo de intérpretes profesionales preparados para realizar este tipo de trabajo.

En conclusión, en Voze damos todo nuestro apoyo y valoramos a cada persona que lucha y se especializa por llegar a ser un gran intérprete profesional. A diferencia de lo que muchos piensan aún, es un trabajo complicado que no todo el mundo puede llegar a realizar. Pues, como hemos dicho, el intérprete profesional tiene que tener en cuenta los elementos lingüísticos y los extralingüísticos. Esperamos que en un futuro cercano esta profesión sea reconocida y valorada como se merece.

 

BIBLIOGRAFÍA

Pöchhacker, F., y M. Shlesinger . 2002. The Interpreting Studies Reader. Routledge.

Laghrich, S. 2004. Reflexiones sobre la Mediación Intercultural y Experiencias desde la Comunidad Valenciana. Revista Electrónica de Estudios Filológicos. Disponible en web: www. tonosdigital.com. ISSN: 1577- 6921